Por qué no se caen los trocitos de una luna rota

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Por qué no se caen los trocitos de una luna rota

Si has tenido la ocasión de sufrir la rotura de lunas de coche en Mallorca ante un accidente, por el impacto de alguna piedra o algún otro objeto o por intento de robo, quizás te hayas preguntado el motivo de por qué no se rompe directamente el cristal, sino que se fractura en decenas e incluso centenares de pequeños trocitos sin llegar a caerse.

En Lluperauto nos hemos propuesto que conozcas de una vez por todas el motivo de esta curiosidad para algunos, pero que responde única y exclusivamente a razones de seguridad. Hace años, los cristales de mala calidad en los vehículos suponían un gran peligro en caso de accidente, no sólo porque estos podían entrar en el habitáculo y causar más lesiones, sino también podían ser un problema a la hora de la evacuación. Por eso, el sector del automovilismo ha mejorado tanto en este aspecto, con la introducción de vidrios laminados en la práctica totalidad de coches que se fabrican hoy día.

La estructura de estos cristales está formada por tres láminas distintas, las dos exteriores que son de vidrio y una interior que suele estar hecha de polivinil butiral (PVB), un plástico elástico que puede deformarse sin romperse. Es esta última lámina, la de plástico la que en caso de rotura del cristal, consigue que todos los fragmentos se queden pegados, sin que caiga ninguno, a menos que se sigan dando golpes voluntarios a la misma. Pero en condiciones normales, ante accidentes o impactos de piedras, por ejemplo, estas lunas de coche en Mallorca se fragmentan sin llegar a caerse, ofreciendo un plus en seguridad.